
AGENCIA
Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, ha instado a sus principales asesores a adoptar una postura más agresiva respecto a los impuestos a las importaciones, preparando el terreno para una escalada en la guerra comercial global, según informó The Washington Post.
A pesar de las preocupaciones expresadas por Wall Street y el Capitolio sobre el impacto económico de estas medidas, Trump sostiene que la aplicación de impuestos a los bienes importados generará billones de dólares y fortalecerá la industria nacional. No obstante, economistas advierten que estas acciones podrían disparar la inflación y afectar a los consumidores, como ya se ha reflejado en la caída de la bolsa tras sus recientes declaraciones.
El mandatario ha reiterado a sus asesores su intención de imponer nuevas restricciones comerciales contra los socios y aliados de EU, incluyendo la implementación de un impuesto universal sobre la mayoría de las importaciones. Trump ha manifestado su arrepentimiento por no haber aplicado más impuestos durante su primer mandato y ha culpado a sus asesores de frenar sus iniciativas en aquel momento.
El pasado viernes, Trump se mostró abierto a negociar acuerdos bilaterales para evitar la aplicación de los nuevos gravámenes; sin embargo, dichas negociaciones solo se abordarán después de la entrada en vigor de los llamados “impuestos recíprocos”, programados para este 2 de abril, fecha que la administración ha denominado el “Día de la Liberación”. Además, ha anunciado que la próxima semana se implementará un impuesto del 25 por ciento (%) sobre los vehículos importados, advirtiendo a los fabricantes nacionales que no suban los precios.
El vocero de la Casa Blanca, Kush Desai, aseguró a The Independent que el gobierno está comprometido con la restauración de la grandeza industrial de EU mediante una combinación de políticas fiscales, desregulación y recortes de impuestos.
Mientras tanto, la reacción internacional no se ha hecho esperar. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, criticó duramente a Trump, señalando que EU “ya no es un socio comercial fiable” y que la cooperación entre ambos países había llegado a su fin. Sin embargo, tras una llamada con el presidente estadounidense, Trump describió la conversación como “extremadamente productiva”.
Por su parte, el primer ministro británico, Sir Keir Starmer, también está evaluando medidas de represalia contra EU, luego de que se desvanecieran las esperanzas de eximir al Reino Unido de los nuevos aranceles. Siguiendo el ejemplo de la Unión Europea y Canadá, Starmer aseguró que protegerá la economía británica y explorará todas las opciones disponibles.
