
Cuichapa.- Tres kilómetros al Noroeste de la cabecera municipal de Cuichapa, se encuentra el manantial de Siete Aguas, 150 metros al lado de la carretera Cuichapa- Omealca, siendo éste uno de los lugares más bellos con los que cuenta el municipio.
Enclavado en las Altas Montañas, debe su nombre a que, según los lugareños, ahí se juntan siete ‘veneros’ de agua y forman uno solo que alimenta la represa.
Dicho manantial abastece a la mitad del municipio de Cuichapa, algunas comunidades de Omealca y otras de Yanga y Cuitláhuac, haciéndolo indispensable para los 50 mil habitantes de estos lugares.
Un poco de historia
Este nacimiento ha tenido diferentes usos. Por allá de 1930, era utilizado para abastecer de agua al ferrocarril y a su personal; la vía sigue estando a 10 metros de su afluente. Años después, comenzó a proporcionar el vital liquido a la comunidad de Xuchiles, que se encuentra a unos dos kilómetros y medio del nacimiento. Esto marcaría el inicio de los primeros sistemas pluviales que explotarían el lugar.
Posteriormente, en la década de los cincuentas se construyó una represa y se convirtió en una pequeña central hidroeléctrica que abastecía de energía a las comunidades de Xuchiles, Cuichapa y Rincón de Buena Vista.
Cabe mencionar, que en la zona aún se encuentran fósiles conocidos por los habitantes como caracoles, por sus formas de espirales. Según la arqueóloga cuichapense, Isabel Ferrer, se trata de seres vivos petrificados, posiblemente del paleozoico, que dan cuenta de la historia biológica —no sólo de Cuichapa, sino de nuestro planeta—. Por ello, es necesaria una investigación paleontológica en esta área.
Espacio de esparcimiento familiar
Los días de Semana Santa es un sitio abarrotado por turistas, quienes disfrutan las templadas aguas que surgen del interior de las montañas y desembocan en un pequeño riachuelo que pasa a un costado del manantial principal, así como de la hermosa cascada que se forma de la caída de agua de la represa.
Otro atractivo es la maravillosa vista de las montañas que están alrededor, llenas de árboles frutales y maderables que hay en la zona, lo cual hace aún más disfrutable la visita —a pesar de que el acceso es un poco quebrado—. Vale la pena visitarlo para deleitarse con la región de las Altas Montañas.
