
DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
REGIÓN.- El sistema educativo de Veracruz fue heredado podrido por el ex secretario de Educación, Zenyazen Escobar García. Lo que debería ser un pilar de desarrollo se convirtió en un botín para oportunistas y vividores del erario, una estructura diseñada no para enseñar, sino para alimentar ambiciones políticas.
Miles de escuelas siguen sin docentes, miles de profesores sin aulas y miles de sueldos se pagan a aviadores que jamás han dado una sola clase. La corrupción en el sector no es un secreto, pero la impunidad la ha perfeccionado. Año tras año, administración tras administración, los aviadores crecen como plaga, protegidos por sindicatos corruptos, directivos cómplices y políticos que ven en la educación una chequera sin fondo para sus campañas.
No importa qué partido gobierne, la fórmula ha sido la misma: colocar a sus aliados en nómina, asegurar sueldos sin trabajo y utilizarlos como operadores en tiempos electorales. La educación, lejos de ser una prioridad, se ha convertido en una moneda de cambio para favores políticos y una red de clientelismo que ha saqueado el presupuesto estatal.
En tanto, en las comunidades marginadas, los niños esperan maestros que nunca llegan. Las aulas están vacías, pero las nóminas siguen infladas. Se pagan salarios a “docentes” que jamás han pisado una escuela, a “funcionarios” cuya función es engordar sus bolsillos, a “asesores” que no asesoran nada. El descaro es absoluto. Los aviadores no se esconden; se pavonean. Sin embargo, la gobernadora Rocío Nahle ha comenzado a enfrentar esta red de corrupción en el sector educativo con la implementación de una sola nómina del gobierno estatal.
