
Efraín Hernández
El Buen Tono
Orizaba. — Aunque Igor Rojí López se registró este jueves como candidato a la presidencia municipal de Orizaba actuando con total confianza, la respuesta ciudadana fue elocuente: no logró reunir ni a 100 personas. Su equipo recurrió a tomas cerradas para disimular el vacío político que lo rodea. El mensaje fue claro: Orizaba no olvida.
Lejos de mostrar músculo, el acto confirmó que su imagen pública está severamente dañada. En redes sociales, las críticas no se hicieron esperar: “corrupto”, “cínico”, “el mismo de siempre”. Su intento por volver al cargo que ya ocupó no ilusiona ni moviliza a una ciudad que ya lo vio gobernar… y lo sigue señalando.
Durante su paso por la alcaldía, Rojí acumuló observaciones por presunto daño patrimonial que suman más de 30 millones de pesos, según los informes del Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS):
2020: $10 millones 59 mil pesos
2021: $17 millones 993 mil pesos
2023: $2 millones 252 mil pesos
No ha solventado públicamente esas observaciones, y aun así, aspira a gobernar nuevamente como si nada hubiera pasado.Aunque Rojí actúa como si tuviera el respaldo del pueblo, cuando la evidencia apunta en sentido contrario.
