
Durante una reciente entrevista con el periodista Gustavo Adolfo Infante, la experta en grafología y grafoscopía, Maryfer Centeno, ofreció su análisis preliminar sobre las firmas contenidas en el testamento de Julián Figueroa, documento que ha sido objeto de controversia debido a sospechas de falsificación.
Centeno explicó que, si bien su análisis se basó en los documentos públicamente divulgados y no en los originales, se observaron diferencias notables entre la firma en el testamento y aquellas consideradas indubitables, como las contenidas en el pasaporte o la identificación oficial de Figueroa. Estas diferencias han encendido las alertas sobre la autenticidad del testamento.
¿Qué distingue las firmas en el testamento?
Según la especialista, en el campo de la grafoscopía, existen elementos técnicos que permiten identificar si dos firmas provienen del mismo autor. Uno de los más relevantes es el gesto gráfico, que se comporta como una huella digital de la escritura, el cual permite distinguir con precisión las características únicas de cada firma.
“Lo primero que buscamos es el gesto gráfico, ese elemento que nos permite identificar una firma”, explicó Centeno. Entre los factores analizados se encuentran la presión, la inclinación, la curvatura, la velocidad y los ángulos de la firma. En el caso del testamento, la experta observó que la firma contenida en el documento mostraba una escritura más angulosa, mientras que la firma indubitable era notablemente más redondeada. Además, se percibió una diferencia en la presión ejercida al escribir ambas firmas.
La importancia de los documentos originales
Aunque Centeno aclaró que una conclusión definitiva solo sería posible con el acceso a los documentos originales, su experiencia profesional la lleva a concluir que las firmas en cuestión parecen proceder de dos puños distintos. “Parecen ser dos firmas, parecen ser firmas de dos puños totalmente diferentes. Se sabe que no son atribuibles al mismo puño y letra”, afirmó con firmeza. A pesar de que una persona puede variar ligeramente su firma a lo largo del tiempo, el gesto gráfico permanece constante, lo que hace imposible que dos firmas sean idénticas si pertenecen a la misma persona. “Dos firmas iguales, una es falsa. Eso lo tengo clarísimo”, sentenció la experta.
El procedimiento legal: el papel de los peritos y el juez
En casos como este, la prueba de grafoscopía podría ser clave en el proceso judicial. Centeno explicó que ambas partes involucradas en el litigio podrían presentar peritos en grafoscopía, y si surge alguna discrepancia entre los análisis, el juez podría nombrar a un tercer perito de discordia para resolver el conflicto.
“El juez es quien decide cómo se tasan las pruebas, y en este caso, la grafoscopía va a ser decisiva”, detalló Centeno, quien comparó este tipo de análisis con una prueba de ADN en términos de precisión y fiabilidad. Gracias a la exactitud con la que la grafoscopía puede determinar la autenticidad de una firma, el testamento de Julián Figueroa será sometido a escrutinio judicial, y la validez de la firma será determinada mediante una exhaustiva prueba pericial.
En conclusión, el caso del testamento de Julián Figueroa ha puesto en evidencia la relevancia de la grafoscopía como herramienta clave en la validación de documentos legales. El juicio está en marcha, y el análisis técnico sobre las firmas podría jugar un papel determinante en la resolución del caso.
