
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha dado a conocer cambios significativos en su estructura y funcionamiento, tras la segunda sesión privada dedicada al análisis de la transición hacia una nueva estructura del Máximo Tribunal. A partir de abril, el Pleno de la SCJN celebrará sesiones públicas una vez por semana, una reducción importante respecto a la frecuencia previa de tres veces por semana. Este ajuste responde a la necesidad de optimizar los tiempos para la elaboración de los engroses de sentencias y la organización de los expedientes acumulados.
Además, a partir de junio, la Primera y la Segunda Sala del Tribunal sesionarán cada 15 días, con un calendario alterno, en lugar de hacerlo semanalmente. Esta nueva dinámica busca aliviar la carga de trabajo, permitiendo a los ministros concentrarse en las tareas pendientes de la actual administración del tribunal.
La estructura del Pleno experimentará una reconfiguración a partir de septiembre, cuando, como resultado de la Reforma Judicial, el número de ministros pasará de 11 a 9, con una representación equilibrada de género: 5 mujeres (una de ellas será la nueva presidenta) y 4 hombres. Las ministras Yasmín Esquivel Mossa, Loretta Ortiz Ahlf y Lenia Batres Guadarrama son las únicas que han presentado su candidatura para continuar en el cargo, mientras que varios ministros han presentado su renuncia con efecto a finales de agosto.
Este cambio histórico en el funcionamiento de la SCJN refleja los esfuerzos por mejorar la eficiencia del sistema judicial en México, en un contexto de grandes transformaciones políticas y legales. Las modificaciones también incluyen la elección del nuevo Presidente o Presidenta de la Corte, quien asumirá el cargo en septiembre, tras la elección del 1 de junio.
¿Será este el comienzo de una nueva era para la justicia en México? Las decisiones que tome la nueva estructura del tribunal tendrán un impacto profundo en el futuro del sistema judicial del país.
