
El exgobernador de Puebla, Mario Marín, ha sido trasladado nuevamente al Centro Federal de Readaptación Social No. 1, conocido como el penal del Altiplano, para continuar con su proceso judicial por tortura en el caso de la periodista Lydia Cacho. Después de pasar varios meses bajo prisión domiciliaria, Marín fue notificado el pasado miércoles sobre el cambio en su medida cautelar que le permitía seguir su proceso desde su hogar en Puebla.
A pesar de la medida de prisión domiciliaria, que se había otorgado debido a su estado de salud, el exmandatario enfrenta acusaciones graves relacionadas con el abuso de poder y la tortura de la periodista, quien denunció públicamente una red de corrupción y abuso sexual. La decisión de trasladarlo al Altiplano fue tomada después de evaluar su situación y de acuerdo con los avances del caso.
El traslado se realizó bajo un fuerte dispositivo de seguridad, como reportó el periodista Alberto Rueda Estévez, asegurando que se tomaron las medidas necesarias para garantizar la seguridad tanto de Marín como del proceso judicial en curso. Este es un nuevo capítulo en un caso que ha mantenido en vilo a la opinión pública, dado su alto perfil y las implicaciones sobre el abuso de poder en las altas esferas políticas del país.
El proceso de Mario Marín continúa siendo uno de los más relevantes en la lucha por la justicia y los derechos humanos en México, especialmente en lo que respecta a la libertad de expresión y la protección a los periodistas.
