El Gobierno de México emitió una declaratoria de emergencia epidemiológica por tres padecimientos no transmisibles: diabetes, obesidad y sobrepeso, esto era algo sin precedentes al considerarlos problemas muy serios de salud. Sin embargo, organizaciones de la sociedad civil han denunciado reiteradamente que la alerta careció de medidas para mitigarla. Y no sólo eso, también han señalado al propio Estado mexicano como uno de los principales responsables de la problemática.
Las bebidas azucaradas y la comida chatarra proliferan en supermercados, comercios de abarrotes, tiendas de conveniencia, puestos informales, farmacias y otros sitios como escuelas y hospitales. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha sido clara en el tema: existe relación entre el aumento de la cuota de mercado de productos ultra procesados y la epidemia de la obesidad.