
Un reciente análisis de agencias espaciales ha revaluado las probabilidades de un impacto del asteroide 2024 YR4 contra la Tierra, y la noticia es prometedora: la amenaza ha disminuido significativamente. Originalmente, se calculaba que este objeto cósmico tenía un 3.1% de posibilidad de colisionar con nuestro planeta el 22 de diciembre de 2032. Sin embargo, nuevas observaciones realizadas con el potente telescopio James Webb han descartado este escenario, aunque el asteroide sigue representando una ligera amenaza para la Luna.
El 26 de marzo de 2025, el telescopio James Webb se utilizó por primera vez para estudiar un objeto cercano potencialmente peligroso como el 2024 YR4. Estas observaciones, que marcaron un hito en la investigación espacial, permitieron a los científicos obtener datos más precisos sobre el tamaño del asteroide, que ahora se estima en unos 60 metros de diámetro. Aunque la probabilidad de que impacte contra la Tierra se ha reducido a cero, las nuevas cifras muestran un riesgo del 2% de que el asteroide pueda colisionar con la Luna.
El impacto en la Tierra, en principio descartado antes del 22 de diciembre de 2032, no es el único punto de interés. Los científicos ahora están centrando su atención en la posibilidad de un impacto lunar. A pesar de que el riesgo es bajo, este tipo de eventos podría tener implicaciones significativas para la exploración espacial y la comprensión de las dinámicas de objetos cercanos a la Tierra.
El 2024 YR4 fue identificado por primera vez a principios de 2025, y en sus primeras semanas de monitoreo, la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea) calcularon que el riesgo de impacto con la Tierra iba en aumento. Sin embargo, los recientes estudios han disminuido esa preocupación, dejando claro que la Tierra está fuera de peligro, al menos por ahora.
Un dato interesante es que el Grupo Asesor para la Planificación de Misiones Espaciales, respaldado por las Naciones Unidas, había activado medidas intensivas de monitoreo cuando la probabilidad de impacto con la Tierra superaba el umbral del 1%. Para objetos de más de 50 metros, como el 2024 YR4, se han evaluado incluso planes de desviación en caso de que sea necesario proteger a la humanidad de una posible colisión. Según los estudios, un impacto con un asteroide de este tamaño podría causar daños significativos en una zona de 80 a 100 kilómetros de radio.
Aunque el riesgo para la Tierra es prácticamente nulo en este momento, las observaciones del James Webb han revelado que el asteroide sigue representando una pequeña posibilidad de impacto con la Luna. El equipo de investigación planea una nueva ronda de observaciones en mayo de 2025 para obtener más datos sobre la trayectoria del asteroide antes de que se pierda en el sistema solar exterior durante los próximos años.
El seguimiento del asteroide 2024 YR4 también servirá como modelo para futuras amenazas cósmicas. Con protocolos de monitoreo cada vez más precisos y herramientas como el telescopio James Webb, la comunidad científica está cada vez más preparada para detectar y evaluar riesgos potenciales en el espacio.
Este caso pone de manifiesto la importancia de la colaboración internacional en la protección planetaria, mientras se avanza en la exploración y el monitoreo del espacio cercano a la Tierra. La Luna, aunque menos frecuentemente considerada en estos escenarios, sigue siendo un objeto de gran interés en la vigilancia cósmica.
La humanidad puede respirar tranquila, al menos por ahora, pero el asteroide 2024 YR4 sigue siendo una lección sobre la constante vigilancia del cosmos.
