
La IC 1805, mejor conocida como la Nebulosa del Corazón, es una de las maravillas del cielo que atrae a astrónomos y curiosos por su característica forma, que evoca un corazón humano. Este impresionante resplandor rojo es generado por el hidrógeno excitado en su interior, una huella luminosa dejada por un grupo de estrellas jóvenes en su centro, tal como menciona la UNAM.
En el “corazón” de esta nebulosa se encuentra el cúmulo estelar abierto Melotte 15, un grupo de estrellas masivas que, con sus vientos energéticos y luz, erosionan los pilares de polvo que decoran la nebulosa. Estas estrellas, algunas de ellas con hasta 50 veces la masa del Sol, son las responsables de crear ese brillo tan peculiar y su forma inconfundible.
Además de su fascinante forma, la Nebulosa del Corazón es parte del complejo W3/W4/W5, junto con la cercana Nebulosa del Alma (IC 1848), formando lo que se conoce como “Corazón y Alma”. A unos 7,500 años luz de distancia, se encuentra en la constelación de Casiopea, y es visible mejor entre los meses de octubre y abril, cuando las condiciones del cielo del hemisferio norte son más favorables.
Descubierta por William Herschel en 1787, esta nebulosa ocupa un vasto espacio de más de 200 años luz de diámetro. Si deseas observarla, necesitarás un telescopio de gran diámetro debido a su intenso resplandor.
¡Una joya del cielo que recuerda la belleza y el misterio del universo!
